Diez Alimentos que no Sabías que Podías Congelar

pesto

El congelador puede convertirse en tu mejor aliado si de evitar el desperdicio innecesario de comida se trata.

El desperdicio de comida continúa siendo un problema en los países desarrollados. Se estima que alrededor del 30 al 40 por ciento de la comida dirigida para consumo humano termina en los rellenos sanitarios. La mayor parte de este desperdicio sucede en nuestros refrigeradores, en donde muchos de lo que guardamos en ellos terminan haciéndose viejos hasta el punto de descomposición para inevitablemente terminar en el bote de basura.

Para evitar que esto suceda es una buena idea el utilizar nuestros congeladores como una herramienta contra el desperdicio de comida. Si bien es recomendado que los alimentos congelados se consuman dentro de un período de tres meses esto no quiere decir que se vayan a echar a perder sino más bien que al momento de descongelarlos quizás requieran de un poco de ayuda para realzar su sabor, lo cual se resuelve con un poco de creatividad.

 

¿Sabías que se puede congelar casi todo? Esto puede resultar sorpresivo para muchos de nosotros ya que podríamos pensar que hay reglas definidas sobre lo que puede congelarse y lo que no, pero resulta que este no es el caso para nada. La mejor manera de congelar siempre será evitando el uso de plástico y dándole preferencia a contenedores de vidrio herméticos (para no contaminar la comida), aunque si todos tus contenedores son de plástico no te preocupes ya que sirven el mismo propósito.

He aquí algunos alimentos que quizás no sabías que se podían congelar sin problemas:

Plátanos: Con este calor, una de las frutas que más rápidamente madura y después empieza a descomponerse son los plátanos, lo que los hace difíciles de almacenar para su uso posterior. La buena noticia es que son cien por ciento congelables. Simplemente quítales la cáscara, colócalos en un recipiente hermético y mételos al congelador y después úsalos para hacer deliciosos smoothies, nieve (combínalos con otras frutas congeladas en el procesador de alimentos) o pan.

Champiñones: Quita cualquier remanente de tierra y corta en rebanadas delgadas, colócalas en hileras sobre una charola para hornear, congela por 2 horas y después transfiere a un contenedor hermético.

Aguacate: Corta a la mitad, quita el hueso y congela en un recipient hermético. También puedes extraer la pulpa con una cuchara, machacar con un poco de jugo de limón y congelar para su uso posterior como guacamole.

Vino: Si te quedaron algunas sobras en una botella que ya tiene algo de tiempo afuera o en el refrigerador tan sólo congélalo en charolas para hielo y después pasa los cubos a un contenedor. Úsalo para cocinar.

Hierbas frescas: Algunas semanas es difícil usar todos los manojos de cilantro o perejil que compraste antes de que comienzan a tornarse negros y a tomar una consistencia babosa. Pícalos finamente y congélalos tal cual o también mezclados con aceite de oliva en una charola para hielo e incluso licuados a manera de pesto. Lo mismo puedes hacer con el jengibre. Para congelar albahaca tienes que blanquearla por 30 segundos antes de picarla y congelarla. Si decides congelar las hierbas tal cual sólo déjalas que se descongelen antes de usarlas pero los cubos con aceite de olivo pueden ponerse directamente en la sartén o agregarse directamente a sopas y guisados.

Ajo: Pela los dientes de ajo fresco y congélalos en un contenedor hermético. Son incluso más fáciles de picar (por ser menos pegajosos) cuando se encuentran parcialmente congelados.

Papas: El puré de papa se congela sin ningún problema pero también puedes congelar papas que han sido hervidas por 5 minutos (cortadas en rodajas). Cuando quieras usarlas sólo sácalas del congelador, colócalas en una charola y hornéalas.

Leche: Puedes congelar la leche directamente en la botella o, alternativamente, viértela en charolas para hielo y transfiere los cubos a un contenedor. Lo mismo aplica para la crema y el yogurt.

Pasta y arroz (cocidos): Congela los remanentes en un contenedor hermético, descongela y recalienta agregando algunas cucharadas de agua. También puedes colocar la pasta en un colador metálico y verter sobre ella agua hirviendo para descongelar y calentar al mismo tiempo. Agrega salsa y listo!

Cebolla y apio picados: Congela la cebolla o el apio frescos ya picados en pequeñas porciones para que sea fácil agregárselos a sopas y guisados. Al momento de cocer en sartén es probable que requieran de un tiempo extra para de cocción para eliminar la humedad adicional.

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